Pequeñas diferencias

Pequeñas diferencias

jueves, 4 de diciembre de 2014

El victimismo:

El victimismo es esa mascara tras la cual se esconde el nefasto gobierno de los grupos nacionalistas en una comunidad autónoma preciosa y plural llena de gentes de uno y otro rincón de España por diversas causas.
Dicha comunidad es Cataluña, que gracias a la inversión privada y pública que ha recibido a lo largo de la historia reciente ha atraído a personas de los 4 puntos cardinales en busca de trabajo y un futuro mejor. Es curioso que digan que España les roba ya que gracias a las inversiones que se han realizado a lo largo de la historia tiene el potencial económico que tiene, pero claro ser solidario es muy duro. Qué bonito seria que Teruel o Soria tuvieran la red ferroviaria catalana y que pudieras ir de Alcañiz a Huesca en una hora media sin tener que conducir ni un km, o poder ir al pueblo de tus abuelos y que la carretera sea ancha y esté en condiciones aunque vivan 300 personas o poder decir que un producto de calidad ha sido producido en tu tierra, la verdad me lo imagino y sería fantástico pero es una lástima que yo solo pueda decir que en mi tierra solo se produce jamón aceite y melocotón, que esta genial pero que eso al lado de decir que tiramos España adelante y somos el motor de el país pues no es nada.
A mí como turolense se me queda el corazón en un puño cuando oigo a sus políticos decir que España les roba cuando son los que mejor podrían vivir, y si he dicho podrían. Podrían porque se gastan el dinero de los presupuestos en canales de televisión públicos, (yo no estoy en contra de la tv publica, estoy en contra de tener 5 canales de tv publica para una sola comunidad autónoma), si se gastasen menso dinero en consejos comarcales y otros puestos públicos para colocar a los políticos pasados de moda o en propaganda política para tapar la corrupción. Si en vez de eso se gastasen el dinero en pagar las farmacias, en pagar pagas extra y se lo gastasen en educación y sanidad vivirían mejor, no solo eso sino que consiguieran que los amigos aragoneses se nos cayera la baba y presumiéramos todo el tiempo que los catalanes formaron parte de nuestra corona y compartan nuestra bandera , en vez de tenernos artos de sus imperialismos con la franja y la corona catalano-aragonesa conseguirían que dijéramos mira los catalanes que bien se lo montan en vez de putos catalanes siempre dando por culo. Pero echarle la culpa a papa estado que se gasta el 40% de los fondos de rescate a comunidades autónomas en intentar salvarles el culo con dinero de los 40 millones de ciudadanos españoles restantes es más fácil que tragarse el orgullo y hacer las cosas bien.
Porque los pobres catalanes son víctimas de haberse equivocado de bando y que el catalán fuera prohibido en repetidas ocasiones igual que el gallego, el vasco o el aragonés, y si he dicho aragonés, víctimas de un estado que se supone les odia cuando en realidad se han conseguido hacerse odiar, víctimas de un sistema político que eles priva de sus libertades cuando tiene libertad para ser los amos del país si se lo propusieran, víctimas de una opresión que han votado y que tienen por president y líder de la oposición, victimas de que sus propios políticos paguen con dinero público a historiadores dispuestos a tergiversar la historia con tal de que alguien reconozca sus argumentos semi inventado, víctimas de una imposición que les obliga desde la tv publica autonómica a creer que han sido oprimidos desde el inicio de los tiempos y víctimas de un sistema que margina a cualquiera que quiera llevarles la contraria y que encima tenga el valor de hacerlo con argumentos sólidos.

Los catalanes sí que son víctimas pero son sus propias víctimas, son victimas de que sus conciudadanos creyeran a sus lideres políticos mientras se hacían la victimas porque en Cataluña hay mucha gente, más de la que nos pensamos, que no es nacionalista ni victimista que solo quiere vivir en paz en nuestro gran país. Y fuera de Cataluña no estamos hartos por el hecho de que sean catalanes, estamos hartos de que los catalanes se hagan las victimas echándonos la culpa a los demás.

Fuera de Cataluña no queremos odiar a los ciudadanos catalanes ni creemos que estemos en guerra contra ellos ni queremos estarlo ni porque su idioma por que sea diferente, a revés cualquiera con dos dedos de frente se daría cuenta de que es maravilloso tener un idioma tan hablado en España como es el catalán porque eso enriquece aun más la ya plural cultura de lingüística de nuestro país, y también estaría encantado de que se celebrasen bailes de sardanas y competiciones de castells, porque en el resto de comunidades también hay bailes y músicas tradicionales. Fuera de Cataluña no deberíamos odiar a los catalanes y aun hay gente que queremos quererles por mucho que ellos no se hagan querer.

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